Cultura astronómica en España a principios del siglo XXI

¿Atractiva, la astronomía?

“¡Es que…! ¡Es tan enooorme!”

¿La gente es inmune al poder atractivo de la astronomía?

No

La mayoría de las personas manifiestan una fuerte emoción al observar por la primera vez la luna por un telescopio o al mirar una animación relacionada con el universo… Pero estas mismas personas manifiestan su incapacidad a poder entender lo que ven. Hablamos de medidas, de fenómenos y fuerzas que sencillamente no entendemos…

Hay una razón sencilla: nuestra sociedad no ha desarrollado una cultura de la astronomía.

… y sin embargo, las civilizaciones humanas han desarrollado desde hace miles de años una relación excepcional con el cielo.

Prehistoria y astronomía

Cielo y ser humano: una vieja relación

La astronomía tiene anclajes profundos en la mayoría de las civilizaciones. Se suele presentar como la ciencia más antigua de la humanidad y, de hecho, los objetos celestes y su movimiento aparente en el cielo jugaron un rol capital desde la prehistoria para orientar en el tiempo y en el espacio a las comunidades humanas.

La aparición de una estrella o constelación precisa anunciaba la llegada de la siguiente estación. Esto permitía a la comunidad prepararse, por ejemplo, para iniciar una migración destinada a evitar los grandes fríos. Después, cuando el ser humano se asentó y empezó a cultivar, el cielo le indicaba cuándo era el buen momento para iniciar las labores de siembra o de cosecha.

En otras palabras, el cielo jugaba un rol central en la vida de los seres humanos.

En ese entonces, cuando no había ni electricidad, ni pantallas, la noche con su cielo infinito y estrellado era el principal estímulo visual que la naturaleza ofrecía. Tenían todo el tiempo necesario para darse cuenta que tal objeto celeste se movía de un día para otro… y dejar su imaginación hacer el resto.

Los seres humanos necesitamos dar sentido a lo que no entendemos. El cielo, distante, cambiante, lleno de misterios, es un terreno particularmente fértil para crear un “universo” que responde a las dudas más profundas de la humanidad.

Nos podemos atrever a decir que la astronomía es, con sus hermanas la filosofía y las matemáticas, la madre de todas las ciencias. De hecho, los primeros astrónomos, y las primeras astrónomas (no nos olvidemos de Hipatia de Alexandria y otras mujeres que tuvieron que quedarse en la sombra de sus acólitos masculinos), eran a menudo también adeptos de las matemáticas y la filosofía.

Desde las primicias de la historia del ser humano, es a través de la astronomía que se materializan las grandes preguntas que nos preocupan como seres humanos: ¿De dónde venimos? ¿Cuáles son las leyes fundamentales de este universo en el que vivimos? ¿Cuál es nuestro sitio en este universo? ¿A dónde vamos?

Las leyes fundamentales de la física vinculan en varios aspectos el mundo de lo extremadamente grande con el mundo del extremadamente pequeño, es decir la física de las partículas y la física cuántica.

En este sentido, la astronomía, visual por excelencia, constituye una base excelente para llevar a cabo procesos de enseñanza-aprendizaje.

Se puede trabajar desde la observación la interacción de los cuerpos celestes sobre nuestra vida en la tierra, como mareas, eclipses, hora solar, … pero también acercarnos a leyes fundamentales como la gravitación, o las leyes de la electrodinámica y las interacciones fuertes y débil.

Big bang … de bajo impacto

El número de iniciativas de divulgación astronómica ha aumentado de manera importante durante la primera parte del siglo XXI y las propuestas en este sentido también se han diversificado. La oferta va de los blogs a los podcasts pasando por documentales y páginas en redes sociales. Asimismo, los eventos de divulgación en lugares públicos y centros educativos parecen haber aumentado de manera importante durante esta fase.

Por otro lado, desde los años 80, la oferta de espacios tales como planetarios y observatorios está explotando en España. Paradojicamente, sólo tiene un modelo del sistema solar a escala, cuando existen varios en otros países europeos.

Varios elementos pueden explicar este fenómeno. Internet juega sin dudas un rol protagónico en este contexto: la Astronomía integra un componente meramente visual y en este sentido se presta particularmente bien para la difusión de los contenidos en la era de Internet. El precio de los telescopios ha bajado significativamente durante la última década y hoy en día se ofrecen aparatos de uso sencillo que permiten empezar a observar el cielo con muy pocos conocimientos previos.

Cantidades de animaciones, vídeos, imágenes que ilustran los últimos descubrimientos astronómicos son difundidas en el mundo entero. Representaciones de ondas gravitacionales, exoplanetas y otros objetos celestes fluyen por Internet.

… y sin embargo…

Sin embargo, la mayoría de la población no tiene la cultura astronómica suficiente para entender sus fenómenos básicos e, inundada por un flujo constante de información, pasa a otra información.

Hay muy poca cultura astronómica.

¿Por qué?

Tiene que ver con la cultura científica en general. Tiene también probablemente que ver con la poca presencia de la astronomía en la educación española.

Y tu: ¿Qué opinas?